La terapia con luz LED, conocida como fotobiomodulación, utiliza luz de una longitud de onda precisamente seleccionada (roja, azul o amarilla), que penetra profundamente en la piel y estimula sus procesos naturales de regeneración. La luz es absorbida por las mitocondrias – los "centros energéticos" de las células – lo que conduce a un aumento en la producción de ATP, es decir, la energía necesaria para la renovación y el crecimiento celular.
Como resultado, se estimulan los fibroblastos, se incrementa la síntesis de colágeno y elastina, se mejora la microcirculación y se produce un efecto antiinflamatorio. La terapia con luz no solo mejora el aspecto y la firmeza de la piel, sino que también ayuda a combatir el acné, las hiperpigmentaciones y los signos del envejecimiento. Es un método seguro y no invasivo que combina un efecto cuidado con uno terapéutico – proporcionando tanto resultados estéticos como una sensación de relajación y bienestar.
Eficacia clínica comprobada
La terapia con luz LED no es solo una tendencia en cosmetología – su eficacia ha sido confirmada en múltiples estudios científicos y publicaciones clínicas.
1. Reducción del acné inflamatorio
En un estudio clínico publicado en el Journal of Clinical and Aesthetic Dermatology (Gold et al., 2009), la aplicación de luz azul (415 nm) y roja (633 nm) en personas con acné moderado condujo a una reducción de las lesiones inflamatorias de hasta un 77% tras 12 semanas de uso regular (2–3 veces por semana). Esto es evidencia del fuerte efecto antibacteriano y antiinflamatorio de la luz LED.
2. Efecto antienvejecimiento y estimulación del colágeno
En una revisión sistemática basada en más de 30 estudios clínicos (Seminars in Cutaneous Medicine and Surgery, Barolet et al., 2016), se demostró que la terapia con luz de longitudes de onda entre 590 y 850 nm (amarilla, roja e infrarroja) aumenta la síntesis de colágeno tipo I, mejora la firmeza de la piel y reduce la visibilidad de las arrugas. Los efectos aparecían ya tras 8–12 semanas de uso.
3. Influencia de la luz roja en el bienestar y la reducción del estrés Un estudio piloto realizado por Rojas & Gonzalez-Lima (2013), publicado en Neuropsychopharmacology, mostró que la exposición a la luz roja (670 nm) puede mejorar el estado de ánimo, reducir los niveles de ansiedad y mejorar la calidad del sueño y la concentración. Esto significa que el uso de máscaras LED puede beneficiar no solo la piel, sino también el bienestar general.